La situación de Julián Álvarez generó una disputa cada vez más fuerte entre Atlético de Madrid y Barcelona. El club catalán volvió a expresar su deseo de contratar al delantero, pero recibió como respuesta una negativa contundente de la dirigencia rojiblanca.

El Atlético considera que el desarrollo de la negociación provocó daños económicos y reputacionales para la institución. Por eso, sus autoridades aseguran que ya no se trata de cuánto dinero pueda ofrecer Barcelona, sino de una cuestión de “dignidad” y de la forma en que se desarrolló el conflicto.

La tensión también repercutió sobre el propio jugador, que recibió silbidos de los hinchas y quedó en el centro de una situación que todavía no tiene resolución. Mientras Barcelona insiste en su interés, el Atlético sostiene que hay cero posibilidades de vender a Julián Álvarez al club catalán.

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